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Partidos culpables por la incomprensión de la transición mexicana

+ Para el PRI no era aceptable hablar de transición democrática porque en su discurso y su visión, México siempre había sido una democracia que lo único que hacía era perfeccionarse

PACHUCA DE SOTO, Hidalgo, 27 de Agosto de 2013.- José Woldenberg considera que los mexicanos tenemos un déficit de comprensión de lo que México vivió en materia política entre 1977 y 1997 donde se logró una auténtica transición democrática, ya que fuimos capaces de desvirtuar un sistema autoritario y de construir una germinal democracia.

Quien fue integrante del Consejo Ciudadano del Instituto Federal Electoral y posteriormente su presidente, presentó junto con René Torres Ruiz y Miguel Armando López Leyva su libro “México, la difícil democracia”, en el marco de la 26 Feria Universitaria del Libro (FUL2013) organizada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y su Patronato.

“México, la difícil democracia” (Ed. Taurus) es una compilación de 111 artículos editoriales escritos en el diario Reforma, donde a decir de Torres Ruiz se encuentran “un conjunto de reflexiones sobre los procesos transformadores en el país que lograron concebir la transición”, y también sus obsesiones sobre el tema, según López Leyva.

Woldenberg explica: “Pasamos de un sistema de partido casi único, como lo llamó un ex Presidente de la República, a un auténtico sistema de partidos; pasamos de elecciones sin competencia a elecciones altamente competidas; y pasamos de un mundo de representación prácticamente de una fuerza política a un mundo de representación plural”.

Para quien jugó un papel fundamental en la consolidación de la etapa de transición, de acuerdo con su propio análisis, hay dos fuentes de la incomprensión ciudadana de esta etapa de nuestro país y ellas son especialmente el PRI y los partidos que en aquella etapa eran oposición.

“Por un lado para el PRI no era aceptable hablar de transición democrática porque en su discurso y su visión, México siempre había sido una democracia que lo único que hacía era perfeccionarse, y desde la oposición tampoco fueron capaces de frasear y de contar lo que estaba sucediendo por simple y sencilla razón: porque muchas de las reformas que se llevaron a cabo, la oposición no estaba dispuesta a conceder la centralidad y la importancia de su aprobación”, expresó el académico.

“Esos dos discursos al final se anularon y nos han privado de comprender una de las etapas más venturosas y productivas de México”, afirmó contundente.

Para quien también fue presidente del Instituto de Estudios de la Transición Democrática, hay quien dice que esta fue una transición meramente electoral pero quien esto afirma no entiende la centralidad que lo electoral tiene en el mundo de la política.

“A partir de estos cambios pasamos de una presidencia omnipotente a una presidencia acotada por otros poderes constitucionales; pasamos de un congreso acotado por el poder presidencial a un congreso cuya dinámica se explica con la correlación de fuerzas que la habitan. Incluso la SCJN que durante muchos años en materia política fue marginal, hoy tiene un papel central”, festejó.

En la presentación René Torres Ruiz discrepó de Woldenberg, al señalar que “al autor parece no gustarle que el pueblo se relacione directamente con sus representantes o con el presidente. Cuestiona que sean las plazas públicas y no el parlamento donde se comuniquen”.

Las concentraciones ciudadanas, agregó, no le gustan, le parece que amenazan a la democracia. Como si quienes se plantan en las plazas públicas no tuvieran capacidad de reflexión. ¿Qué, una democracia no es la forma de gobierno donde los ciudadanos se organizan, se movilizan y se hacen presentes?

Por su parte, Miguel Armando López Leyva destacó que a lo largo de la lectura por el libro “México, la difícil democracia”, encontró que cinco son las obsesiones de Woldenberg referentes a la transición democrática:

1.- Gradualidad y visibilidad del cambio. La dificultad para aceptar que México ha cambiado, sin rupturas constitucionales y violencia.

2.- El recuerdo del pasado para bien valorar el presente. Se compara el pasado autoritario con el presente de un pluralismo equilibrado.

3.- La centralidad del pluralismo.

4.- La importancia de las elecciones y sus instituciones.

5.- La necesaria existencia en la política democrática de los políticos y los partidos.

 

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