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ALFIL

24 Octubre 2013

+ Intervención ilegal y cínica

Roberto Piñón Olivas

El asombro es mayúsculo al escuchar las explicaciones norteamericanas con relación al espionaje practicado no solo en México, sino en el mundo entero, a personajes de la vida política dirigente. Pero más indignación causa la parsimonia y ligereza con la cual Vicente Fox se refiere al asunto.

Es clara y de conocimiento público, la manera en que los gobiernos emanados del Partido Acción Nacional dejaron entrar al vecino país en todos los asuntos, no solo los de seguridad nacional. Tan así lo es que actualmente Felipe Calderón ocupa un lugar privilegiado en una Universidad de aquella Nación.

Por lo tanto no es de extrañar que hayan espiado, ya con la puerta abierta, en todos los rincones de la administración pública federal y estatal, bajo el argumento de la coordinación para efectos de combate al crimen organizado.

Esas acciones de inteligencia quedaron al descubierto, gracias a la corrupción imperante en la Policía Federal, durante el intento de homicidio de personal de la embajada norteamericana, que viajaba en vehículo diplomático, donde se detectó la presencia de personal integrante de agencias de investigación y que no pertenecía al cuerpo de la legación, y que al fin nunca fue identificado, ni hubo mayor explicación, solo las indagatorias que sancionaron personal y altos mandos.

 

Del espionaje, contestan los Estados Unidos, que es común entre las naciones, y ofrecen revisar sus procedimientos. Lo dice desde Obama hasta sus principales funcionarios y voceros. Esto es, justifican el espionaje por ser una herramienta de recopilación y análisis de información de las naciones.

El espionaje es intervención ilegal de conversaciones o documentos, sin autorización. Son acciones clandestinas, subrepticias, que sorprenden la confianza. El espía asecha y aprovecha cualquier resquicio para obtener la información preciada, para usarla en su beneficio y en detrimento del contrario.

¿Dónde queda la cooperación entre naciones, la cordialidad en el trato, si no se puede confiar en el interlocutor?

Dirán algunos que habrá que ser ingenuos para no encontrar argumentos al espionaje, pero justificarlo es aceptar de antemano el apotegma maquiavelico «el fin justifica los medios».

Los Estados Unidos cometieron un doble error, espiar y que se les descubra.

Por eso espanta que Fox lo justifique. Evidentemente forma parte del mismo entramado tolerante y permisivo. Y no es el afán vestirse en nacionalismo y rechazar opciones estratégicas de defensa nacional, pero aceptarlo es estar de acuerdo con la violación continua y permanente a uno de los valores más preciados, el de protección a la intimidad, como es pinchar líneas telefónicas o acceder a las herramientas tecnológicas personalísimas como el correo electrónico.

Lo hacen los vecinos no solo con los funcionarios y personajes de primer nivel -Fox, Calderón, Peña Nieto candidato o Dilma Rousseff-, sino a la población en general. Buscan mediante sistemas palabras clave y se introducen en las computadoras de miles de ciudadanos, para espiar sus comunicaciones privadas.

Hay entonces una política de estado orientada al espionaje, que se justifica desde la hegemonía de supernación, bajo la complicidad de servidores públicos sumisos como ocurrió durante los últimos doce años

No se entiende por tanto -más que en la supina ignorancia del señor expresidente- declarar en los términos en que lo hizo, sin mostrar la mas mínima dignidad y defensa (Todos los gobiernos espían y tienen aparatos de inteligencia. ¡Yo no sé cuál es el descubrimiento! Antes se decía que nos espiaban desde Marte, o desde Venus…nos espían todos los días, a ti, a mí o a cualquier ciudadano»).

En el colmo, el Washington Post reclama al gobierno norteamericano la innecesaria tensión generada con México a Brasil, ¡pero justifica el espionaje en Europa -Alemania o Francia, hogar de musulmanes radicales-!, bajo una doble moral.

En México el espionaje es ilegal. La intervención de comunicaciones, por poner un ejemplo, requiere un procedimiento y autorización judicial. Si en Estados Unidos un juez autorizó pinchar lineas o correos del entonces candidato presidencial priísta debe explicarse. O bien, si hay una razón de Estado de manera Ejecutiva, Obama debe no solo una explicación, sino una justificación para hacerlo.

Conceder el paso libre al espionaje es tolerar los abusos de un Estado totalitario bajo una máscara democrática.

EN EL TABLERO…Brissa Orrantia, vocera de la Coordinadora de Transporte Colectivo de Chihuahua, desbarró al manifestar que los pasajeros del Vive Bus deben ser solidarios y prestar sus tarjetas para que quien no la tenga -ante la inexistencia de la misma- puedan viajar…Ahora los pasajeros deberán resolver los graves problemas de operación que muestra el sistema ante la incapacidad de los concesionarios que integran la Coordinadora…Atinada la decisión del gobernador de ordenar el cierre del penal de Guadalupe y Calvo, el cual acumulaba observaciones de diversa índole por parte de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que preside José Luis Armendáriz…

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