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LETRAS DESNUDAS

05 Noviembre 2021

MARIO CABALLERO

 ¡QUÉ BESTIAS LOS PANISTAS!

Eso fue lo que escribí en un tuit cuando me enteré que la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional en Chiapas había quedado nuevamente en manos de Carlos Palomeque Archila, en mi opinión, uno de los personajes que encarna los peores valores políticos de nuestro tiempo: oportunismo, nepotismo, falta de ética pública, corrupción e influyentismo. ¿Con ese tipo de dirigentes quieren los del PAN recobrar la confianza de los electores?

Desde que se tiene memoria, el PAN ha sido uno de los partidos más tradicionales de México. Su logo es el primero que aparece en la boleta electoral porque de todos los partidos actuales es el primero que logró su registro, que fue en 1939. Ya gobernó dos sexenios y para no pocos analistas políticos es en esta etapa el principal partido opositor.

Tal vez sea cierto, tiene gobiernos en las regiones más modernas y urbanas del país, su plataforma política tiene una enorme aceptación entre las clases medias de la sociedad mexicana y en la elección reciente fue el partido de oposición que más escaños obtuvo en la Cámara de Diputados.

Sin embargo, el PAN está descabezado. Está perdido. No sabe a dónde ir. Carece de un proyecto de nación encarnado en un líder político con arrastre nacional. Y esa desubicación proviene de sus malos liderazgos. No sólo en lo nacional, que es la guía de todo el partido. Pero también se origina en el mal comportamiento de sus dirigentes estatales, su corrupción, abusos de autoridad y pactos en lo oscurito.

PALOMEQUE

Entre esos malos dirigentes está Carlos Palomeque, cuya principal oferta en los comicios pasados fue aliarse con el PRI y el PRD. Pero eso no le alcanzó para entregarle buenos resultados al panismo chiapaneco, para avivar a la militancia y atraer más votos a la institución. Todo lo contrario, alrededor de 25 mil panistas que se inconformaron porque entregó las candidaturas a políticos de otros partidos, renunciaron. Y con ello, el PAN perdió unos 45 mil votos en la capital.

 

Por si eso fuera poco, Palomeque no ganó nada para el partido en la reciente elección. No ganó ninguna presidencia municipal. No ganó ninguna diputación local. Y a penas comparte diez alcaldías con el PRI y el PRD.

Con esos resultados, ¿por qué votar por la reelección de Palomeque?

Se entiende que dirigir un partido político, sobre todo uno como el PAN que tiene una larguísima historia en la política mexicana, no es una tarea sencilla de llevar a cabo. Se requiere de valor, inteligencia, capacidad para el cabildeo, para conjuntar a las bases, hacer equipo con los cuadros, hacerlos competitivos y encabezar un proyecto político bajo una línea de acción, con liderazgo, con ideología y propuestas firmes para conquistar la confianza de la sociedad.

Ahí tenemos, por ejemplo, a Andrés Manuel López Obrador, quien siendo presidente nacional del PRD llevó a ese partido a soñar con la Presidencia de la República, a fortalecer su presencia en las cámaras de legisladores y a consolidar su superioridad política en la Ciudad de México.

Hoy no sólo es presidente de México. Logró convertir un movimiento político en un partido que actualmente gobierna el país, que ha venido ganando gubernaturas y que posee la mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Pero una cosa es que no sea una tarea sencilla dirigir un partido y otra muy distinta es abusar del cargo de dirigente para obtener beneficios personales. Tal es el caso de Palomeque que durante los más de diez años que lleva dirigiendo al PAN, ha sido acusado de traición al partido, de pactar con gobernadores, de negociar las diputaciones, de desviar y malversar los recursos de la militancia, de tener acuerdos ocultos con otros partidos locales y de vender las candidaturas.

Sobre esto último, va un botón de muestra. Durante las elecciones de 2012, varios miembros del círculo cercano del exgobernador Juan Sabines Guerrero obtuvieron una candidatura en el PAN a diputado federal, precisamente cuando Palomeque era dirigente y presumía tener una sólida amistad con Sabines.

Entre esos exfuncionarios sabinistas estaban Julián Domínguez López Portillo, exdirector del Conalep. También Jesús Caridad Aguilar Muñoz, exsecretario de Pueblos Indios del Gobierno del Estado. Otro fue José Tanus Piñasoria, exsubsecretario de gobierno y exsecretario de Transportes en Chiapas. Uno más, por la vía plurinominal, fue Carlos Castellanos Mijares, quien fungiera como consejero jurídico de Juan Sabines Guerrero.

En cuanto al pacto con gobernadores, se dice que Palomeque dejó que Pablo Salazar hiciera con el PAN y las candidaturas lo que le viniera en gana, a cambio recibiría protección por los desfalcos cometidos al partido y una suma mensual de 100 mil pesos que saldrían del erario de los chiapanecos.

Repitió la hazaña con Sabines y, como vimos antes, también se puso de acuerdo para el reparto de las candidaturas. Una de esas fue la Emmanuel Nivón González, uno de los mayores aliados del exmandatario, su amigo, quien por órdenes de Sabines, Carlos Palomeque le entregó la candidatura del PAN al Gobierno del Estado. No sólo eso. También salió a defenderlo cuando lo detuvo la extinta Procuraduría General de la República bajo acusaciones por desvío de recursos públicos durante su gestión como alcalde de Tapachula.

En 2016, Palomeque fue denunciado por delitos como usurpación de funciones, fraude y asociación delictuosa. Resulta que a través de su lacayo Ruperto Hernández, entonces representante del PAN ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas, solicitó dos préstamos a dicho órgano electoral por un monto de 300 mil pesos cada uno. Pero uno de esos préstamos lo recibió el 19 de mayo de 2016, tres días después de que abandonara la dirigencia del partido. Y de ese dinero los panistas ya no volvieron a saber nada.

Aparte, no ha declarado qué hizo con los 20 millones de pesos que presuntamente recibió de los fondos anuales durante su periodo como diputado federal. Según cuentan, Palomeque Archila era el encargado de bajar los recursos de la federación a los municipios, pero a cambio de que le entregaran todas las obras a la empresa constructora de su hermano.

El asunto no termina ahí. En las elecciones de 2015, Palomeque casi provoca que el partido perdiera su registro, pues sólo alcanzó el 4 por ciento de las preferencias del electorado, y al concluir esa gestión dejó una deuda para el organismo por un millón 400 mil pesos.

¿OTRA VEZ DIRIGENTE?

Quizá me equivoque, pero si el PAN quiere competir con el lópezobradorismo, antes de generar un buen proyecto, debe buscar un liderazgo a favor de la integración de las bases, que sea carismático, que tenga arrastre, que trate de volver a los orígenes ideológicos del panismo y que sea sensible a los temas sociales. No creo que Carlos Palomeque sea ese tipo de líder.

Pero independientemente de si cometió fraude en el proceso interno para lograr su reelección, si los panistas que votaron por él, dándole la oportunidad de dirigir al PAN por un quinto periodo, creen que Palomeque es el líder que necesitan a pesar de los malos resultados electorales, los fraudes y las traiciones, pues qué bestias.

@_MarioCaballero

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