miércoles , septiembre 7 2022

Claudia González Guillén/La Nota Rosa.

07/092022

“Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también. También toda sangre llega al lugar de su quietud”…Chilam Balam

El fragmento de arriba es parte del capítulo 3, «El Final del Tiempo Antiguo»; es una famosa sección llamada «A Castrar al Sol», donde se da una lúgubre versión de la Conquista y es una de las varias frases que se encuentran grabadas en las paredes del Museo Nacional de Antropología.

El Chilam Balam (‘sacerdote jaguar’, el nombre del autor semi-legendario) más que un libro es una colección de relatos mayas usando el alfabeto latino; se dice que fueron escritos después de la llegada de los españoles, aunque otros difieren y dicen que se escribieron antes. Lo que es cierto es que se compilaron en los siglos XVIII y XIX, pero eran copias de los manuscritos originales y algunos llegan a ser tan antiguos que datan de la mitad del siglo XVI. Los manuscritos originales van de 32 a 282 páginas.

Incluye textos religiosos: puramente indígena y cristiano traducido al maya, textos de carácter histórico, médicos, cronológicos y astrológicos, rituales, astronomía, literarios y varios documentos no clasificados.

De los nueve Chilam Balam se dice que los menos influidos por ideas europeas son: Tizimín, Chumayel y Códice Pérez. Y los otros seis contienen pocos fragmentos mayas sin dudar de su autenticidad, sino al contrario, plasman de manera fascinante como los mayas hicieron suyas e incorporaron a su vida diaria las ideas europeas. Los manuscritos originales se encuentran en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y en la Biblioteca de Princeton University, Estados Unidos.

MODERNIDAD, CONQUISTA, INFRAMUNDO, MESTIZAJE, ROMANCE Y EL PASADO LACUSTRE DE LA CIUDAD.

Recuerdo que cuando visité por primera vez el Museo Nacional de Antropología e Historia, quedé muy impactada al ver la monumental fuente que te recibe y que se encuentra en el patio central. Tanto es así que después de 34 años de esa visita, ahora que estuve ahí de nueva cuenta, las sensaciones fueron igual o más emotivas. Tus sentidos se ponen alertas; lo primero que capta tu mirada es esa magnificencia arquitectónica, acompañado del sonido relajante del agua; tu cuerpo de inmediato siente el cambio y se estabiliza en una temperatura muy agradable; es irresistible el no acercarse, sentir la brisa del agua y agradecer en voz alta por vivir esa experiencia increíble que al paso de los años te mueve no solamente tus sentidos, te pone de inmediato en armonía, y si eres observador podrás darte cuenta que esa fuente tiene grabados muchos simbolismos; así que tu visita se empieza a poner más interesante.

El Museo Nacional de Antropología e Historia fue inaugurado el 17 de septiembre de 1967 por el entonces presidente Adolfo López Mateos. Su importancia radica en que ahí se encuentran las colecciones arqueológicas y etnográficas más importante del país, además de su diseño único en la arquitectura moderna del país.

Su principal característica arquitectónica son sus techos de tres metros y medio y en las salas donde se encuentran las colecciones más importantes, como la mexica, su techo alcanza los seis metros. El Museo cuenta con 22 salas con exhibiciones permanentes y dos salas más para las exhibiciones temporales.

Pero sin duda alguna lo que la mayoría de sus visitantes se llevan en la memoria (en el año 2019 recibió tres millones de visitas) es la imagen de la fuente. Suele llamarse fuente, el árbol, paraguas, tótem, hongo.

El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez fue el que diseñó la “fuente invertida” y si el Museo no hubiera estado en el Bosque de Chapultepec, lo más probable es que la fuente no hubiera existido, ya que el arquitecto Ramírez Vázquez la diseñó pensando en las condiciones climatológicas y en la cantidad de árboles de la zona para que las lluvias encontraran una salida y los kilos de hojas no taparan el torrente. También ayuda a sostener el techo del patio central, a resguardar a los visitantes del sol y está conectada con cables a los edificios aledaños, que se consideran las cubiertas colgantes más grandes del mundo.

La fuente tiene un peso total de dos mil toneladas, una altura de 28.70 metros; cubierta superior, 4 mil 368 metros cuadrados, el diámetro de la columna es de tres metros, 80 cables y la profundidad de los pilotes es de 33 metros.

Por si fuera poco, la maravilla arquitectónica, lo que pocos observamos o nos hemos dado cuenta, es el relieve de la columna, que plasma la historia de México, símbolo de la unión entre dos culturas. Los hermanos José y Tomás Chávez Morado, originarios de Guanajuato, fueron los que se encargaron de revestir de bronce la columna. A su obra la llamaron “Imagen de México”. Está compuesta de cuatro puntos cardinales, puntos cruciales en nuestra historia, una idea de Jaime Torres Bodet.

Descripción del alto relieve de la columna de la fuente invertida.

El capitel (parte superior de la columna)- con formas prehispánicas. Representa el cielo.

Columna vista al este: En la vista este se observa la época prehispánica representada por el águila (emblema nacional de nuestro país), guerrero jaguar (representa la noche, es el guardián de las oscuridades terrestres), guerrero águila (representa el día). Era considerado símbolo de virilidad, se dice que aporta belleza y valor a nuestro mundo día a día. El árbol de la ceiba, símbolo sagrado maya; las raíces representan el inframundo, el tronco la parte terrenal y las ramas, los cielos; el arribo de los españoles, simbolizados por naves españolas y espadas. Los rostros del indio y del español significa el mestizaje y la etapa de la colonia como el surgimiento de una nueva nación. El sol naciente significa una nueva etapa en la vida del hombre.

Columna vista al oeste: Paloma de la paz. Está “la proyección de México” en la que entre símbolos aztecas y españoles aparece un hombre con los brazos extendidos y las entrañas descubiertas con una rama de olivo en una mano y una paloma en la otra; significa la entrega total a la paz. Símbolo nuclear, modernidad, firmeza y claridad del progreso y avance tecnológico del hombre. Madero y rosa de los vientos representan firmeza y amplitud de la autoridad, mientras que la rosa, marca los rumbos en lo que se divide la vuelta del horizonte. Sol poniente, símbolo de rumbo y proyección.

Mientras que al norte y al sur se encuentran símbolos de México, la Independencia, Reforma y Revolución Agraria, que son representados con tres armas que penetran el cuerpo de la columna.

Definitivamente cada visita que hagamos al Museo Nacional de Antropología nos dejara nuevas experiencias y emociones. Es imposible recorrerlo completo en una sola visita. Si la descripción y significados de la fuente invertida te dejó boquiabierto, sabes que nada más es el comienzo de una gran aventura, donde cada sala, cada exposición, cada pieza exhibida, te dejará maravillado de nuestra vasta cultura. Somos privilegiados de tener información de primera mano de nuestros antepasados, pero principalmente es un lugar para aprender de nuestra riqueza histórica.

Fuente invertida.

Croquis de la Fuente elaborado por el Arquitecto Ramírez 

Exonografia del paraguas 

Claudia González Guillén, autora de la Nota Rosa. 

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