Palabras claras

26/01/2026

Para el 2027 Morena no deber ser cómplice, ni refugio de farsantes, saqueadores y delincuentes con cuentas pendientes.

 Silvano Bautista.

De acuerdo a diversos analistas políticos las elecciones del 2027 no serán un día de campo para el partido oficial. Factores como el nexo de varios de sus cuadros en la cúpula morenista con el crimen organizado, la falta de sensibilidad de sus gobernadores y funcionarios que se apartan de aquella máxima de la pobreza franciscana y ostentan lujos y riquezas de los cuales no pueden explicar su origen, entre otros, son los que obligan al partido en el poder a poner verdaderos filtros, que sean efectivos y eficientes para evitar que en el 2027 Morena se convierta en cómplice, refugios de farsantes saqueadores y delincuentes con cuentas pendientes con la justicia.

En el partido oficial ya debería estar clarísimo, para hombre, mujer o aspirante que respire, aspire o suspire, que rumbo al proceso electoral de 2027 no hay espacio para perfiles manchados. Ni tantito. Ni “más o menos”.

Porque la historia no ha demostrado que los delincuentes más peligrosos no siempre usan pasamontañas, sino trajes bien planchados y discursos aprendidos. Son esos que llegan a un cargo público y, como por arte de magia, se vuelven empresarios, propietarios de todo… menos de la vergüenza.

Cuentas claras, pues. Nada de expedientes abiertos, observaciones sin solventar, auditorías en pausa o explicaciones a medias. Quien no ha transparentado el uso de los recursos públicos, no tiene autoridad moral para ser candidato o pedir el voto. Así de simple.

Tampoco caben los que se sientan “juntitos”, los reciclados, los ex candidatos que nunca aclararon sus números, los herederos de cacicazgos, ni quienes arrastran nexos con la maña. La política no puede seguir siendo refugio de impunidad.

Porque seamos francos: el mayor daño al país no lo hacen los grupos criminales visibles, sino los delincuentes disfrazados de políticos. Los que engañan a la gente, ganan elecciones y desde ahí saquean municipios, estados y presupuestos completos. Los que ven el erario como botín y el cargo como negocio familiar.

En campaña se dijo y se sostiene: No se trata de limitar derechos políticos, pero sí de exigir responsabilidad. Aspirar es válido; mentir, robar y simular, no. Quien no pueda comprobar, que devuelva. Quien desvió, que reintegre. Y quien no aguante la revisión, que no se apunte.

Que la militancia y la ciudadanía observen con lupa: cómo se comportaron cuando tuvieron poder, qué hicieron, con quién se rodearon, a quién beneficiaron y a quién dejaron fuera. Porque luego aparecen lobos y lobitos disfrazados de corderos, que solo buscan llegar para hacer negocio, meter a la familia, repartir contratos y ordeñar el presupuesto.

Rumbo a 2027, el mensaje es contundente: ni aliento ni limito, pero sí exijo. La política no es para enriquecerse. Y el que no lo entienda… que ni se forme.

Morena reforma electoral, alianza y candidaturas

Morena enfrenta diversos retos rumbo al 2027, entre una polémica reforma electoral, tensión con sus aliados del PT y el Verde, entre otros.

De acuerdo a Thalí Leyva, reportera, Morena llega a 2026 como la principal fuerza política del país con el control del Gobierno Federal, pero el escenario rumbo a las elecciones de 2027 plantea desafíos que van más allá de la ventaja en las urnas.

Este año es la antesala que dará forma al próximo año electoral, en donde se tomarán definiciones clave en las que el partido deberá sortear tensiones legislativas, cuidar sus alianzas y procesar disputas internas que podrían marcar el rumbo de su hegemonía electoral.

Aunque la oposición sigue fragmentada, el desgaste natural del poder comienza a reflejarse en conflictos internos y en una relación más compleja con sus aliados del PT y Partido Verde. Y Morena enfrenta el reto de mantener cohesión política mientras avanza una agenda de cambios que no todos los actores de la coalición comparten en los mismos términos.

La resistencia de sus aliados.

Uno de los ejes centrales del 2026 será la discusión de la reforma electoral impulsada desde el oficialismo, que incluye ajustes a la revocación de mandato y a las reglas del sistema electoral. Para Morena, la reforma representa una apuesta para redefinir el terreno de competencia política rumbo a 2027, pero también un foco de fricción interna y externa.

El debate legislativo ha evidenciado diferencias con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), aliados indispensables para alcanzar mayorías calificadas. Ambos partidos han manifestado reservas sobre el alcance de algunos cambios, particularmente aquellos que podrían afectar su margen de maniobra electoral o alterar equilibrios construidos en elecciones pasadas.

Estas tensiones obligan a Morena a negociar y ceder en un momento en el que busca proyectar liderazgo político.

 

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