Por: Enoc Hernández Cruz
TUXTLA GUTIERREZ, Chiapas, 05 de mayo de 2026.- En efecto, las expectativas de crecimiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se han disparado debido a una combinación de crisis internas en Morena y un distanciamiento estratégico entre ambos aliados de cara a las elecciones de 2027.
Aquí los puntos clave que explican este fenómeno:
El PVEM ha pasado de ser un aliado pasivo a un competidor agresivo. Bajo el liderazgo de figuras como Jorge Emilio González («El Niño Verde») y el senador chiapaneco Manuel Velasco Coello, el partido ha puesto sobre la mesa exigencias de alto nivel para mantener la coalición:
El Verde exige al menos 5 candidaturas a gubernaturas para 2027, lo que ha generado una «rebelión» interna entre senadores de Morena que ven amenazadas sus propias aspiraciones.
Liderazgos como Arturo Escobar y la dirigente nacional Karen Castrejónhan declarado abiertamente su objetivo de consolidarse como la segunda o tercera fuerza nacional en los próximos comicios electorales intermedios.
Mientras que Morena enfrenta un escenario de desgaste acumulado y escándalos recientes, el PVEM busca capitalizar esos yerros:
La vinculación mediática y judicial del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con investigaciones de la fiscalía estadounidense ha generado un «terremoto» informativo que afecta la imagen de unidad y ética del partido oficialista.
Se reporta un malestar creciente por las designaciones internas de candidaturas, lo que está provocando una fuga de militantes hacia opciones como el PVEM o Movimiento Ciudadano (MC).
La relación en Morena se ha tensado al punto que el PVEM ha amagado con competir en solitario en bastiones clave:

Jesús Sesma, líder local del PVEM, ha señalado un distanciamiento con la dirigencia morenista y ha confirmado que están evaluando ir solos en la capital debido a la falta de diálogo.
El Verde mantiene «en vilo» las reformas centrales, como la Reforma Electoral, al rechazar recortes a plurinominales y financiamiento público, recordándole a Morena que sin sus votos no hay mayoría calificada.
El Partido Verde ya no depende solo de la marca presidencial; ha construido bastiones propios:
El PVEM proyecta captar hasta 800,000 votos en 2027 para mantener la gubernatura en San Luis Potosí.
El crecimiento del partido en Quintana Roo, impulsado por liderazgos locales, es citado como el «modelo ideal» de cómo el Verde puede crecer incluso bajo la sombra de Morena.
Mientras que Morena busca reorganizarse con nuevos liderazgos para frenar su desgaste, el PVEM aprovecha la coyuntura para posicionarse como un «refugio» electoral y una fuerza política indispensable que ahora cobra más caro su apoyo.
En Chiapas el Verde tiene fuerza y estructura electoral para competir solo o en alianzas estratégicas con o sin Morena, mientras que en Zacatecas, Oaxaca, Estado de México, Puebla, y Tabasco, este instituto político se avizora que tendrá un crecimiento exponencial en 2027.
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