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LETRAS DESNUDAS

26 junio 2019

MARIO CABALLERO

EL MIEDO A ALEJANDRO MORENO

La dura embestida contra Alejandro Moreno Cárdenas, candidato a la dirigencia nacional del PRI, tiene una razón de ser: el miedo.

La psicología explica que, de manera consciente o inconsciente, por el miedo muchos reaccionan huyendo para ponerse a salvo. Otros atacan buscando disuadir a su contrincante. Actúan de manera agresiva y son capaces de pasar de la lucha verbal a la física. Aunque hay una tercera reacción: mostrar una actitud sumisa con la intención de pasar desapercibido para el otro.

Por miedo, José Narro Robles, ex secretario de Salud en el gobierno de Peña Nieto, prefirió huir a enfrentarse en una batalla en la que no tenía la mínima oportunidad de triunfo. Renunció a su postulación y a su militancia de 46 años no por integridad moral, sino porque no tenía el acompañamiento de las bases, ni arraigo partidista y mucho menos la capacidad para dirigir al viejo partido de Calles y posicionarlo como una auténtica alternativa política.

También por miedo, Ivonne Ortega Pacheco, exgobernadora de Yucatán, y Ulises Ruiz, exmandatario de Oaxaca, otros aspirantes a dirigir el PRI, optaron por atacar en lugar de exhibir sus respectivos proyectos para rescatar al priismo del desprestigio.

Ivonne Ortega, por ejemplo, dijo que “con el exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno, se busca que el Partido Revolucionario Institucional sea un satélite de Morena”. Por su parte, Ulises Ruiz acusó que “Alejandro Moreno está usando recursos públicos para ganar la elección del PRI. Quiere ganarlo para dárselo a López Obrador”.

¿Por qué atacan a Alejandro Moreno? ¿Por qué le temen?

PRESTIGIO Y RESULTADOS

Alito, como también es conocido el campechano, es un hombre de principios. No se hizo en la política de las camarillas ni en la de los linajes. Tampoco ha ascendido presumiendo sus méritos profesionales ni apostando a los premios de la disciplina. Se hizo, literalmente, trabajando codo a codo con las bases. Hace años se reunía con una decena de jóvenes del Frente Juvenil Revolucionario. Hoy llena las plazas.

Si algo tienen en común Alito, Ivonne Ortega y Ulises Ruiz, es que fueron gobernadores de sus respectivos estados. Pero de los tres sólo Alejandro Moreno salió con la frente en alto.

Cuando Ortega Pacheco culminó su periodo en 2012 dejó a su familia bien provista de tierras de alto valor turístico y arqueológico. Su administración se caracterizó por el derroche en frivolidades y corrupción de los recursos públicos. Nada más en la construcción del hospital de Tekaz pagó 112 millones de pesos cuando la obra sólo costaba 52 millones.

Entre conciertos musicales, obras mal ejecutadas, promoción de programas de televisión y apoyos a proyectos de la iniciativa privada, como el Teletón, heredó a la entidad una deuda nunca antes registrada en la historia de Yucatán por más de 3 mil millones de pesos. El día que dejó el poder fue abucheada por miles de yucatecos en la Plaza Grande. Sus gobernados la despidieron con un arreglo de juegos pirotécnicos con la leyenda “Ivonne, no vuelvas nunca más”.

En cuanto a Ulises Ruiz, apenas en mayo pasado fue denunciado por Arturo Peimbert, titular de la Defensora de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, ante la Corte Penal Internacional de La Haya por las desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones extraoficiales presuntamente ocurridas en su gobierno.

Ruiz Ortiz llegó a la gubernatura con acusaciones de fraude electoral. Y su administración se vio marcada por el conflicto de maestros que dio origen a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

La mayor oposición a su gobierno fue el de la CNTE y, precisamente, de la APPO, agrupaciones magisteriales que realizaron marchas, plantones y exigían su destitución. Por tanto, en 2006 ordenó que los maestros fueran desalojados y como resultado hubo acusaciones de uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y violaciones a los derechos humanos. El caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que determinó que sí existieron violaciones graves a garantías individuales de parte de Ulises Ruiz.

Para taparle el ojo al macho, entre 2006 y 2007, repartió 100 millones de pesos a los dirigentes de dichas organizaciones para que desistieran de sus protestas.

Caso contrario el de Alejandro Moreno Cárdenas, quien siendo un político joven cumplió con buenos resultados en los casi cuatro años de su gobierno en Campeche. Sin duda vivió momentos de gran complejidad, pero gracias al gran trabajo en equipo e implementación de proyectos innovadores logró impulsar la industria estatal, que ha salido adelante y hoy reporta un crecimiento económico y creación de nuevas fuentes de empleo.

Cuando asumió el gobierno Campeche enfrentaba la crisis económica más severa de los últimos 40 años, derivada del desplome en los precios y la producción petrolera que conllevó a la caída de la economía local y la pérdida de más de 30 mil empleos. Por tal motivo, en 2016 puso en marcha una serie de acciones que incluían la entrega de créditos, la edificación de obras de infraestructura social, educativa y urbana. Asimismo, dio un profundo respaldo a los proyectos turísticos, agropecuarios, pesqueros y acuícolas.

Debido al esfuerzo y claridad de las estrategias, esa entidad logró crecer 4.3 por ciento y tener un alza de poco más de seis mil empleos. En ese sentido, Campeche se encuentra en los primeros lugares a nivel nacional en materia de seguridad, justicia, bienestar y gobernabilidad.

Empero, el miedo a Alejandro Moreno va más allá de que tenga el perfil más adecuado para el PRI y que cuente con los mejores resultados como gobernante.

IVONNE Y ULISES: MÁS DE LO MISMO

Se sabe que desde hace muchos años el PRI es gobernado por una pequeña mafia en la que destacan Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto. Y ni Ivonne Ortega y ni Ulises Ruiz pueden desentenderse de ellos por más que ahora los descalifiquen.

Cuando Peña Nieto fue gobernador del Estado de México, tenía un capital político y económico impresionante. Y en vías de convertirse en candidato presidencial decidió apoyar a sus colegas, a los gobernadores priistas en gestiones con la Federación a cambio de respaldo. Y en la lista de los que recibieron el apoyo, primero durante su campaña y luego en su gobierno, está Ivonne Ortega, quien no fue tocada ni con el pétalo de una rosa dados sus escándalos de corrupción.

Por otra parte, la familia de Ulises Ruiz está íntimamente relacionada con la familia de Carlos Salinas. En cierta ocasión, el expresidente visitó Oaxaca y Ruiz le dio un recibimiento a cuerpo de rey. Como todavía era gobernador, puso a su esposa, al secretario de Salud, a cuerpos de seguridad y camionetas oficiales al servicio de Salinas para que lo pasearan con su familia. Y hasta lo invitó a comer a su propia casa.

En días recientes, se dio a conocer que Lourdes Salinas y Lilia Ruiz Salinas, esposa e hija de Ulises Ruiz, aparecieron en un vídeo bailando para Keith Raniere, líder de la secta NXIVM que enseña que la violación y el abuso infantil no son delitos.

EL PRI PARA LOS PRIISTAS

Por tanto, el miedo a Alejandro Moreno es porque representa una amenaza para esa mafia que durante décadas ha controlado los destinos del partido. Más aún cuando el joven priista ha prometido que de llegar al liderazgo devolverá el PRI a los priistas impulsando la reforma partidista más grande que haya vivido el priismo. Pero, sobre todo, porque afirmó que combatirá la corrupción y exigirá castigo a quienes traicionen la confianza de la gente, incluyendo a los que estuvieron en el poder, como Enrique Peña Nieto.

El proyecto de Moreno Cárdenas hace recordar a Luis Donaldo Colosio que estaba consciente de que el partido que construyó a la nación desde los escombros de la guerra civil, se había alejado de la sociedad por adentrarse a los terrenos de la corrupción y la impudicia. Al igual que Alito, pensaba: “el cambio, la transformación, la renovación partidaria competen de manera exclusiva a nuestros cuadros y bases militantes. Para nosotros modernización significa rescate del origen, ratificación de principios, vigencia de nuestra esencia y razón de ser”.

No existe otra explicación para el linchamiento a Alejandro Moreno que el miedo de esa élite que se resiste a soltar el poder. Pero como un día dijo Octavio Paz, “el insulto es la otra cara del halago”. Y en lugar de disminuirlo, lo proclaman como el libertador del PRI. ¡Chao!

yomariocaballero@gmail.com

 

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